sábado, 26 de agosto de 2017

Consideraciones sobre el origen de los perros (4)

Hola amigos:


La datación molecular sugiere que los perros domésticos modernos se fueron extendiendo desde sus orígenes en Europa hacia otras regiones del planeta, como Oriente Medio -hasta ahora considerado el origen de los perros- o el continente americano en compañía de sus dueños nómadas. El análisis genético de los restos de tres perros precolombinos americanos indica un origen común con los perros europeos, lo que apunta a que los cánidos domesticados llegarían al continente americano junto con los primeros humanos.
Esta idea también ayuda a explicar la posible divergencia genética que llevó a la aparición de los perros modernos. Los lobos que seguían los patrones Para poder saber a qué edad se considera un perro viejo o geriátrico es necesario saber que la vida promedio de un perro es de 12 años, dentro de un rango amplio entre 8 a 17 años. Tal variación depende de múltiples factores como alimentación durante la vida del perro, raza, talla, medicina preventiva, etcétera.

Cada individuo es diferente y por esta razón podemos tener perros de 6 años que lucen muy acabados o bien perros de 11 años que parecen jóvenes fuertes y activos. En general, en la práctica veterinaria, un perro de edad avanzada es aquel que tiene más de 7 años.
migratorios de estos primeros grupos humanos habrían renunciado a su territorialidad y tendrían menos probabilidades de reproducirse con lobos territoriales residentes. Wayne cree que existe un proceso análogo en la actualidad, la única población migratoria de lobos conocida existente en la tundra y los bosques boreales de América del Norte. «Esta población sigue al caribú durante su migración de mil kilómetros. Cuando estos lobos regresan de la tundra al bosque boreal durante el invierno, no se reproducen con los lobos residentes que no emigran», explica.

Reciban un afectuoso saludo


lunes, 21 de agosto de 2017

Consideraciones sobre el origen de los perros (3)

Hola amigos:
«El lobo es la primera especie y el único gran carnívoro que los seres humanos hemos domesticado», afirma Robert Wayne, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), coautor del estudio sobre el origen de los perros. «Esto siempre me pareció raro. Otras especies salvajes fueron domesticadas con el desarrollo de la agricultura y aprendieron a coexistir con  los seres humanos. Pero esta situación es difícil para un gran depredador agresivo como un lobo. Sin embargo, si la domesticación se produjo de la mano de los cazadores-recolectores, uno puede imaginar que primero los lobos se aprovecharon de los restos de animales muertos que los humanos desechaban -un papel natural para cualquier gran carnívoro- y luego, con el tiempo, se acercaron al nicho humano a través de un proceso de coevolución».


Reciban un afectuoso saludo

miércoles, 16 de agosto de 2017

Consideraciones sobre el origen de los perros (2)



Hola amigos:

Un estudio, que aparece publicado en la revista Science, analiza el ADN mitocondrial de 18 cánidos prehistóricos de Eurasia y América de hasta 32.000 años de antigüedad, hallados en yacimientos y cuevas de Bélgica, Rusia, Suiza, Estados Unidos, Alaska, Argentina y Alemania, y lo compara con perros de muy diversas razas, lobos y coyotes modernos. El análisis descubrió que los perros modernos emparentaban más cercanamente con los cánidos prehistóricos europeos, incluidos los lobos. «Y ese parentesco es mayor que el que existe entre los cánidos prehistóricos europeos y los lobos asiáticos, lo que sugiere que el origen de los perros está en la domesticación de lobos de Europa y no de Asia», explica la investigadora del CSIC Jennifer Leonard, de la Estación Biológica de Doñana.

Reciban un afectuoso saludo


sábado, 12 de agosto de 2017

Consideraciones sobre el origen de los perros (1)




Hola amigos:

Los lobos, posiblemente ejemplares que merodeaban por sus asentamientos, atraídos por los restos de comida o la curiosidad. La unión entre especies cuajó y ambas partes debieron de encontrar ventajas en su amistad. Los humanos dieron con un buen vigilante o un compañero de caza, mientras que los cánidos se desprendían de su fiereza a cambio de un sustento más fácil. Así, de esos lobos «mansos» surgieron los primeros perros, que con el tiempo hemos convertido en un extensísimo ramillete de razas, con variedad de tamaños, colores y caracteres prácticamente al gusto de cada dueño. Pero dónde y cuándo la bestia de los bosques se convirtió en nuestro mejor amigo todavía es un punto sin aclarar.
Hasta ahora, se creía que ese proceso había ocurrido originalmente en las comunidades agrícolas de Oriente Medio, pero una nueva investigación genética, en la que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), señala que los primeros perros fueron domesticados en Europa por cazadores recolectores hace entre 18.800 y 32.100 años.


Reciban un afectuoso saludo.

domingo, 6 de agosto de 2017

Asombrosas reacciones de los perros



En 1995 la fundación Lifebridge financió los estudios de Rupert Sheldrake, doctor en Ciencias naturales y Bioquímica por Cambridge y Filosofía por Harvard, que demostrarían que algunos animales domésticos poseen poderes similares a la telepatía.
Sheldrake investigó diversos tipos de animales pero centró sus estudios en casos de perros. Reunió hasta 585 informes en los cuales los perros parecían mantener algún tipo de comunicación con sus dueños. Uno de los episodios en los que se manifestaba con más claridad este caso era en que parecían capaces de anticipar la llegada de sus dueños a casa con tiempo suficiente como para descartar que el olfato canino – muy desarrollado, como es bien sabido – interviniera de alguna forma. Además, Sheldrake concluyó que la rutina no era el elemento determinante en muchos de esos episodios. También llegó a la conclusión de que al menos en un cincuenta y uno por ciento de los testimonios solicitados no existiría ninguna explicación.

Una de sus investigaciones la realizó en Londres. Utilizó como elemento de muestra un perro llamado Jaytee que, según su dueña, tenía capacidades premonitorias. En las investigaciones también colaboró un importante periódico británico, el Sunday Telegraph, cuyos redactores participaron de lleno en el experimento haciendo las veces, además, de garantes de la veracidad de todo.

El estudio se llevó a cabo a lo largo de prácticamente un año, durante el cual se dejó al perro en cien ocasiones en una casa que no era la suya pero que había visitado en alguna ocasión. Junto a Jaytee acudía su dueña, pero acto seguido ésta se marchaba.
En un ochenta y cinco por ciento de las ocasiones, el animal se acercó a la ventana en actitud de espera cuando su dueña iniciaba el regreso a la vivienda, a veces a decenas de kilómetros.
En aquellas reacciones no importaba la distancia. Y es que la conducta anticipatoria se producía siempre que la dueña tomaba la decisión de regresar. No eran olores, ni ruidos, ni nada parecido lo que determinaba el cambio de actitud del perro. Según Sheldrake, lo que captaba era la intención del dueño de regresar, puesto que manifestaba su actitud en el mismo momento en que el “amo” decidía que era el momento de ir a por Jaytee.
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En una segunda parte de la investigación se realizó el mismo experimento, pero dejando al perro solo en casa, en donde las cámaras de vídeo registraban la actitud del animal. Descubrieron lo que, efectivamente, ya se había puesto en evidencia: que las conductas anticipatorias no respondían a causas conocidas. Era imposible que el animal oliera a su dueña a decenas de kilómetros, ni que oyera nada. Es más, se detectó que el perro se asomaba a la ventana y mostraba nerviosismo incluso antes de que la dueña iniciara el trayecto de regreso. Se determinó que el animal reaccionaba no ya al gesto físico de iniciar el retorno, sino al pensamiento de la dueña. Por supuesto, esta determinación podría ser incorrecta o una mala interpretación de “fallos” en esa conducta, personalmente veo un tanto incorrecto el decir que el perro se anticipaba incluso a los propios pensamientos de su dueña. En fin… continuemos.

Todos los experimentos se efectuaron siguiendo fielmente criterios científicos establecidos mediante protocolos. También participaron escépticos en los ensayos, que no tuvieron más remedio que encogerse de hombros.
Posteriormente, Sheldrake efectuó nuevos estudios en los que participó la propia cadena BBC, que registró los mismos con cámaras de televisión. Se trataba de averiguar cómo los animales lograban orientarse en lugares que desconocían. No se pudo demostrar que fuera mediante capacidades de percepción. Intervenía algún factor que los expertos desconocían…

Como conclusión, Rupert Sheldrake dedujo que el sexto sentido de los animales se debe a una suerte de campos morfogénicos que unen a los seres vivos y a los cuales ellos acceden, algo así como una especia de autopistas de información no verbal que nos unen a todos y que parecen ser el secreto para justificar este comportamiento de los animales. Aunque discutida, la suya sigue siendo la investigación más completa jamás efectuada hasta la fecha sobre este tipo de casos, y la teoría que ha propuesto, aunque todavía en una fase muy precoz, es de las pocas que ofrecen un paradigma válido para explicar los fenómenos.

Un saludo a todos


sábado, 1 de julio de 2017

Tu perro sabe cuando estas triste

Seguro que tu perro suele actuar como un buen oyente, pero

¿realmente nota cuando te sientes mal o su comportamiento solo es para ganar golosinas?.


Un nuevo estudio dice que las emociones negativas son contagiosas para los perros.
"El contagio emocional" es la forma más básica de empatía, escriben Annika Huber, de la Universidad de Viena Clever Dog Lab y sus colegas.
El contagio emocional es la coincidencia automática e inconsciente de los estados emocionales de dos animales.
Estudios anteriores han encontrado evidencia de signos de empatía: cuando la gente fingía llorar, los perros les ofrecían consuelo.Los perros también respondieron negativamente al sonido de los bebés llorando.
Para obtener más información sobre el contagio emocional en perros, Huber y sus colegas reclutaron 53 perros adultos de distintas razas y el equipo registró las respuestas de los perros a los sonidos tristes.
En diversos ensayos, los perros oyeron grabaciones de seres humanos riendo o llorando.
Tambien oyeron a perros ladrar durante el juego, o lloriquear porque estaban solos.
Por último escucharon sonidos que no deben llevar ninguna emoción, incluyendo grillos, pájaros, lluvia, y discurso humano neutral.
Los perros oyeron los sonidos procedentes de un altavoz en una sala experimental mientras sus dueños se sentaban cerca (usando auriculares y leyendo una revista, de modo que no influirían en los resultados al reaccionar a los mismos sonidos).
Los investigadores analizaron videos de los ensayos para ver qué reacciones tenían los perros.
¿Miraban a sus dueños, o caminaban hacia ellos? ¿Miraron o se acercaron al altavoz? ¿Tenían una reacción negativa o incómoda, incluyendo ladridos, lloriqueos, arañazos, bostezos, lamer sus labios, estirarse, temblar, menear la cola, jadeando o congelándose?
Los investigadores descubrieron que los perros mostraron estos comportamientos en mayor número en respuesta a sonidos emocionales (humanos riendo o llorando o perros ladrando o lloriqueando) que los no emocionales (sonidos de la naturaleza, conversación humana neutral).
Los perros también reaccionaron más fuertemente a los sonidos de emociones negátivas que a las positivas.
Después de oír a un perro lloriquear o a una persona llorando, mostraban más conductas de incomodidad. Sin embargo, casi no había diferencia entre las reacciones de un perro al escuchar a un ser humano o al escuchae a otro perro en peligro.
"A pesar de los mismos grados de atención", escriben los autores, los perros tuvieron una reacción negativa más fuerte al escuchar las emociones negativas de las personas y de otros perros.
La conclusión de esto podría tener sentido evolutivamente, si un animal está mostrando emociones negativas porque está en una situación peligrosa, sería prudente que los animales cercanos captaran esos sentimientos. Prestar atención a los sentimientos positivos de otros animales es menos importante para mantenerse vivo.